A veces pasa. Te encuentras con canciones que te parece que dicen lo que sientes. El caso es que a todos nos ocurre alguna vez que nuestro estado de ánimo focaliza las canciones que escuchamos. También es verdad que buscaremos escuchar un tipo de música u otro según nos sintamos, eso es así.
Todo esto me hace pensar de nuevo en aquello que planteaba John Cusack en Alta Fidelidad, ya sabéis, “¿escuchaba pop porque estaba triste? ¿o estaba triste porque escuchaba música pop?”.
Al principio la fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.La buena gente prefirió entonces abandonar la fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.
Ya se sabe. "Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue". Pues eso pasa en este blog, por lo visto...
Así que enlazando con lo de los desayunos, otra canción. No habla de eso exactamente, pero sí lo hace un poco de las mañanas. Se trata de Estoy muy bien, de Extremoduro.
Hacía muuuucho que no escuchaba esta canción, pero se apareció ella solita hace poco en un desayuno precisamente y esta mañana he tenido que acordarme de ella forzosamente, así lo ha querido el reproductor aleatorio de mi cabecita.
Hablando de ello... Otra canción que parece hablar de un bonito desayuno: 1, 2, 3, sol del disco "Vivalaguerra" de Standstill.
Preferiría irme a dormir esta noche pensando que me espera un desayuno rico rico, que acordándome de que es lunes again y hay que madrugar. Pero bueno... todo se andará... jejeje.
Volvamos otra vez más a lo mismo... Pero esta vez por la cara menos manida de esta moneda.
No sé muy bien por qué esta canción me hace sonreír un poco, en el estribillo y al final, con lo del péndulo (¿será que soy sensible a la hipnosis?). Quizá es por lo mucho que me gustan los desayunos y también las canciones que hablan de ellos, aunque sea un poquito, como es el caso.
Lo cierto es que conocí esta canción desayunando, qué cosas... una de esas mañanas de somnolencia supina y calor tempranero y claro, ya se sabe: las penas con radio, son menos pena. Sí, así me topé con El Niño Gusano, que apenas conocía de oídas, pero Francisco Nixon (algunos lo conoceréis por Australian Blonde, La Costa Brava o Tachenko) decidió que los radio-oyentes matutinos escucháramos esa canción: Ahora feliz, feliz, incluida en el disco "El escarabajo más grande del mundo" (1998).