lunes, 19 de enero de 2009

Annabel Lee

Si Edgar Allan Poe hubiese sido inmortal, hoy habría cumplido 200 años.

Aunque un poco lo es. Se supone que parte de ese afán creador del artista es lograr en cierto modo sobrevivir a su propia muerte. Y desde luego en ese sentido, Poe lo ha logrado.


Aquí va mi pequeño homenaje a Poe, por su cumpleaños. Además tiene también valor sentimental para mí.

Se trata de Annabel Lee. Cuando era pequeña recuerdo que me fascinaba la versión que Radio Futura hizo de este poema. Así que aquí van el videoclip (extraído de La Bola de Cristal) y el texto de Poe. Además ¡hoy hace noche de leer a Poe! tan fría, con este viento y la lluvia...


ANNABEL LEE


Hace ya bastantes años, en un reino más allá de la mar vivía una niña que podéis conocer con el nombre de Annabel Lee. Esa niña vivía sin ningún otro pensamiento que amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño y ella era una niña en ese reino más allá de la mar; pero Annabel Lee y yo nos amábamos con un amor que era más que el amor; un amor tan poderoso que los serafines del cielo nos envidiaban, a ella y a mí.

Y esa fué la razón por la cual, hace ya bastante tiempo, en ese reino más allá de la mar un soplo descendió de una nube, y heló a mi bella Annabel Lee; de suerte que sus padres vinieron y se la llevaron lejos de mí para encerrarla en un sepulcro, en ese reino más allá de la mar.

Los ángeles que en el cielo no se sentían ni la mitad de lo felices que éramos nosotros, nos envidiaban nuestra alegría a ella y a mí. He ahí porque (como cada uno lo sabe en ese reino más allá de la mar) un soplo descendió desde la noche de una nube, helando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era más fuerte que el amor de aquellos que nos aventajan en edad y en saber, y ni los ángeles del cielo ni los demonios de los abismos de la mar podrán separar jamás mi alma del alma de la bella Annabel Lee.

Porque la luna jamás resplandece sin traerme recuerdos de la bella Annabel Lee; y cuando las estrellas se levantan, creo ver brillar los ojos de la bella Annabel Lee; y así paso largas noches tendido al lado de mi querida, —mi querida, mi vida y mi compañera,— que está acostada en su sepulcro más allá de la mar, en su tumba, al borde de la mar quejumbrosa.

1849

jueves, 8 de enero de 2009

¿quién es Ben?


La respuesta está en el Museo Vostell Malpartida. Me encontré con la pregunta por casualidad, pero de repente allí estaba, descubriendo a Ben.

Ben Vautier es un artista peculiar. Para él no existe la frontera entre el arte y la vida. El arte para Ben es todo y a la vez es nada, y no se cansa de demostrarlo. Entre otras cosas, porque trabaja con las palabras. En francés, en italiano, en inglés, en español o en alemán... Y además "el arte siempre es ego", dice.

Me gusta que las palabras sean arte. No sólo en cuánto a su contenido, que también, para eso son lo que son, pero además en este caso son arte físicamente: su forma, su color... Ben las utiliza para todo y en sus obras uno puede encontrar las palabras colocadas en cualquier parte, en cualquier objeto.

Es una forma divertida de arte. No es plan de meter un rollo en plan crítica, pero os contaré que la obra de este francés nacido en Nápoles, está ligada al movimiento Fluxus y como dijo su organizador (Georges Maciunas): "Fluxus-arte-diversión debe ser simple, entretenido y sin pretensiones, tratar temas triviales, sin necesidad de dominar técnicas especiales ni realizar innumerables ensayos y sin aspirar a tener ningún tipo de valor comercial o institucional". Si por un casual queréis saber más sobre Fluxus vosotros solitos sabéis como acceder a Wikipedia (en el mejor de los casos tenéis a mano otras fuentes más fidedignas).

Una de las obras expuestas en el MVM está formada básicamente por una cama y un cartel en su cabecera con la característica tipografía de Ben, en el que explica en español que el arte es diversión y que podemos echarnos en esa cama y si después de nueve meses tenemos un niño, será un bebé fluxus, dice entre otras cosas.




Ese es Ben. Si os apetece ver de cerca su obra, la exposición "who is ben?/ ¿quién es ben?" estará en el MVM hasta el mes de marzo. Si no podéis ir, siempre nos quedará internet: http://www.ben-vautier.com/.



Voilà.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Happy new year




Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Julio Cortázar: Salvo el crepúsculo (1984)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Noches de arándano




Imaginad que mañana se estrena en España la última película de uno de vuestros directores favoritos. Bien. Pero ahora imaginad además que sois unos freaks y que a estas alturas ya habéis visto esa película tres veces, en el cine... Aun así la veríais otra vez, ¿no?


Es por ello, oye, jaté, que en breve estaré sentada ante la gran pantalla re-viendo My blueberry nights, de Wong Kar Wai.


Es la primera película "occidentalizada" de este director chino, famoso por Deseando amar (In the mood for love) o 2046, que me encantan, sobre todo la primera.


Recuerdo la primera vez que la vi (por supuesto, la he visto mil veces, si a estas alturas he visto My blueberry nights tres veces...). No conocía a Wong Kar Wai de nada. No sabía de qué iba la película, qué estilo tenía... nada. Aquello marcó un antes y un después. Me "enamoré" de ese modo de hacer cine, esa música, esos ambientes...


Es curioso. Parece que Wong Kar Wai sabe cómo curar el mal de amores a través de la comida. En Chungking Express aparecía un policía que no paraba de comer latas de piña después de una mala experiencia sentimental y My blueberry nights también tiene algo de eso. El pastel de arándanos con helado de vainilla es, en cierto sentido, la base de la historia. La protagonista (Norah Jones) parte del pastel que le sirve Jude Law para dar el primer paso que le lleve a acabar con el dolor que siente por una decepción amorosa.


En fin. No es, para mi gusto, la mejor película de Wong Kar Wai, pero merece la pena, aunque sea sólo por el buen sabor de boca que te deja.


Si os apetece ir al cine este fin de semana... los arándanos son una muy buena opción.



Y haced caso a Wong Kar Wai... para el mal de amores, tarta con helado y/o piña. A ellos les funcionó...

domingo, 30 de noviembre de 2008

¿Escuchas pop porque estás triste? (IV)

La próxima entrada no irá por estos derroteros, lo prometo, que tampoco es plan de ser monotemáticos...

Pero, hay una canción que vale para esto y para lo de los domingos, otro tema recurrente en este blog, quizá porque los domingos son un día muy para viajar.

Parece ser que a la mayoría os parece que es más posible estar triste por escuchar pop que al revés (aunque, por cierto, muchos me lo habéis contado, sí, pero ¿para qué están los comentarios del blog? jejeje...).

En fin, procedamos. En esta entrega, Facto Delafé y las Flores Azules: El indio. Conocí esta canción por la sintonía del programa de Julio Ruiz "Disco Grande" (R3, lunes a viernes 22-23h), cuando se emitía a las cinco de la tarde.

Bon appétit!


domingo, 23 de noviembre de 2008

¿Escuchas pop porque estás triste? (III)

Porque es domingo... Tarik pensó que quizá una canción vale más que mil palabras...

...y no fue el único.

domingo, 9 de noviembre de 2008

¿Escuchas pop porque estás triste? (II)

Hace poco John Cusack planteó en una entrada una pregunta interesante: "¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido? ¿o estaba deprimido porque escuchaba música pop?"

Empecemos con algunos ejemplos. Primera entrega: No tienes que decirme nada, del grupo El columpio asesino.


http://www.goear.com/listen.php?v=f341cde

Escuchad y juzgad vosotros mismos.