sábado, 13 de marzo de 2010

Un cazador cazado

Ha muerto Miguel Delibes. Un escritor que había nacido en 1920, como Benedetti y como mi abuela Julia.
Ha muerto el escritor favorito de mi padre. Cuando yo tenía unos 9 años vi rodando por casa El príncipe destronado, un libro que tenía dibujado un niño en la portada. Y me lo leí. ¿Que entendí yo en aquel libro? Me conmovían las cosas de Quico y me gustaba, no sé por qué, que se levantara a las 10 (me he acordado a menudo de ese detalle).

-Papá ¿por qué Miguel Delibes es tu escritor favorito?

- Ay hija, yo que sé. Porque sí, porque habla de la vida, de cosas sencillas que han pasado muchas veces. Y porque escribe bien.

Y así conocí a Delibes, al que volví a leer de adolescente, cuando en el colegio era lectura obligatoria El camino y mi amiga María y yo utilizábamos los nombres de los protagonistas del libro para hablar en clave de nuestros asuntos sentimentales.

"Yo he dicho a menudo que soy un cazador que escribe". Pero en fin, a veces también la muerte sale de caza.

lunes, 22 de febrero de 2010

(Mísero) Mensaje en la pared


La pared nos sorprende con más mensajes. En este caso: miseria bendecida.

La fotico es de nuestros amiguitos Bruno y su querida reflex. Mola que alguien más se anime a compartir nuevas entregas de esta curiosa biblioteca, ¡gracias!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El emigrante

- ¿Olvida usted algo?
- ¡Ojalá!


Luis Felipe. G. Lomelí

Mensajes en la pared (segunda entrega)


Parece ser que la calle es una gran biblioteca... Esta mañana encontré mil cositas. Hay distintos géneros en volúmenes esparcidos por toda la ciudad.

Por lo visto incluso hay sagas (véase la primera entrega de "Mensajes en la pared"):



También se pueden encontrar distintas ediciones de una misma obra:



Y claro, los clásicos siempre están ahí:



En fin, hay de todo en las paredes... No dejéis de leerlas.


Bon appétit!

jueves, 19 de noviembre de 2009

lunes, 19 de octubre de 2009

A quién no le ha pasado

A veces pasa. Te encuentras con canciones que te parece que dicen lo que sientes. El caso es que a todos nos ocurre alguna vez que nuestro estado de ánimo focaliza las canciones que escuchamos. También es verdad que buscaremos escuchar un tipo de música u otro según nos sintamos, eso es así.

Todo esto me hace pensar de nuevo en aquello que planteaba John Cusack en Alta Fidelidad, ya sabéis, “¿escuchaba pop porque estaba triste? ¿o estaba triste porque escuchaba música pop?”.

Para muestra un botón (o dos mejor):






Total, que a quién no le ha pasado…

martes, 15 de septiembre de 2009

La fe y las montañas


Al principio la fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.
Augusto Monterroso